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Recién nacidos y lactantes

Pielectasia en el embarazo: qué controles necesita su bebé al nacer

La dilatación de la pelvis renal es uno de los hallazgos más frecuentes en la ecografía del embarazo. En la mayoría de los bebés se resuelve sola, pero necesita un seguimiento ordenado después del nacimiento.

Importante: no realizamos ecografías obstétricas ni control de embarazo. Este examen corresponde al bebé ya nacido: vamos a su casa a controlar la dilatación que se vio durante la gestación.

¿Qué es la pielectasia?

El riñón produce la orina, que se junta en una cavidad llamada pelvis renal antes de bajar por el uréter hacia la vejiga. Pielectasia (o dilatación de la pelvis renal) significa que esa cavidad se ve más ancha de lo esperado. Hoy se usa también el término más amplio dilatación del tracto urinario.

Durante el embarazo se mide el diámetro de la pelvis renal del bebé. Cuando supera los valores de referencia para la edad gestacional, se informa como dilatación y se indica control después del nacimiento.

¿Es grave?

En la mayoría de los casos, no. Muchas dilataciones leves son transitorias o fisiológicas y desaparecen durante los primeros meses o años. En una minoría, la dilatación se debe a una causa que requiere seguimiento más estrecho, como una estrechez en la unión entre la pelvis renal y el uréter o un reflujo de orina desde la vejiga hacia el riñón. El objetivo de los controles es distinguir un grupo del otro.

¿Cuándo hacer la ecografía después del nacimiento?

Lo indica el pediatra o el nefrólogo infantil según el grado de dilatación. Hay un detalle práctico importante: en los primeros dos o tres días de vida el bebé está relativamente deshidratado y produce poca orina, por lo que la dilatación puede verse menor de lo que realmente es. Por eso, salvo que la dilatación prenatal haya sido importante, la primera ecografía suele hacerse pasados esos primeros días, y luego se repite según el resultado.

¿Qué mira el radiólogo en la ecografía?

  • El diámetro de la pelvis renal, medido de adelante hacia atrás.
  • Si están dilatados los cálices (las ramificaciones de la pelvis renal).
  • El grosor y aspecto del tejido renal (parénquima).
  • Si el uréter se ve dilatado.
  • El aspecto de la vejiga y de su pared.

Con estos datos el informe clasifica la dilatación en grados de riesgo (por ejemplo, con la clasificación de dilatación del tracto urinario o UTD), lo que orienta al médico sobre la frecuencia de los controles y si se necesitan otros exámenes.

¿Qué otros exámenes podrían pedirle?

Si la dilatación es moderada o importante, o si el bebé tiene una infección urinaria, el especialista puede pedir una uretrocistografía (para evaluar reflujo) o un estudio de función renal con medicina nuclear. En algunos casos se indica antibiótico preventivo. Todo esto se decide caso a caso.

Señales de alerta en casa

Consulte de inmediato si su bebé tiene fiebre sin causa clara, decaimiento, rechazo de la alimentación, vómitos o irritabilidad. En un bebé con dilatación renal, la fiebre puede ser una infección urinaria y necesita evaluación el mismo día.

Cómo es la ecografía renal en un recién nacido

No duele, no usa radiación y no requiere ayuno. Al contrario: conviene que el bebé tome pecho o mamadera 20 a 30 minutos antes, para que llegue tranquilo y con la vejiga con orina. Dura unos 15 a 20 minutos. Hacerla en casa evita sacarlo en sus primeras semanas y compartir salas de espera.

Si es posible, tenga a mano el informe de la ecografía del embarazo: comparar las medidas es parte importante del control.

Fuentes

¿Su bebé necesita control de dilatación renal?

Hacemos la ecografía renal y vesical en su casa, informada por médico radiólogo infantil en menos de 3 horas.

Este artículo es informativo y no reemplaza la evaluación de su médico tratante. Si tiene síntomas de alarma, consulte en un servicio de urgencia.

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